La Virgen de la Gracia

En el Santuario veneramos a la Madre del Señor en una imagen de la
Virgen de la Gracia, recientemente restaurada.

Compartimos la reflexión, la oración, el testimonio de tantos que ante su mirada responden como ella con un generoso al Señor Jesús.

Todos los segundos fines de semana de cada mes un grupo de mujeres al finalizar la eucaristía bendicen a quienes lo deseen, particularmente a las mujeres que piden por su salud.
La Fiesta anual de la Virgen de la Gracia se celebra el segundo fin de semana de octubre

 

El Magnificat

Es un salmo de alabanza y salvación liberadora que la Iglesia primitiva ha puesto en boca de María en el momento primordial de su maternidad. Ante el misterio del Dios que actúa en ella, como solidaria de Israel y de los pueblos de la tierra, María prorrumpe en efusión festiva y canta para Dios. Sus palabras de oración profundamente personal recogen a un tiempo la palabra de los hombres de su pueblo y el anhelo de justicia de los pobres y oprimidos de la historia (Lc 1,46-55).

La oración es, en primer lugar, respuesta de María ante la acción de Dios y la alabanza de su prima. El ángel del Señor la ha saludado: «alégrate agraciada…» (Lc 1,28); Isabel la ha recibido llamándola «bendita tú entre las mujeres…» (Lc 1,42). María ha respondido, poniéndose en las manos de Dios, como esclava que dirige los caminos de la historia (cf. Lc 1,38). Pues bien, ahora, asumiendo las palabras anteriores, ella desborda internamente y canta la grandeza de Dios. Ha llegado el momento en que su vida sólo puede interpretarse como música de gozo, de fiesta y de victoria.

Esta oración es, en segundo lugar, un canto israelita. De la historia y la alabanza de Israel llegan los temas: la visión de Dios como Señor y Salvador, su cuidado por los pobres, su acción transformadora, su elección y su mensaje de promesa. De ese fondo llegan los motivos y las notas de este canto. Al exponer su experiencia personal, María es un reflejo del AT. Su maternidad y sufrimiento, su esperanza y gozo de María han condensado todo el dolor y la esperanza maternal del pueblo israelita. Por eso en su voz canta, reasumida y elevada, la voz del viejo Abraham, los salmos de profetas, sabios y pequeños orantes del pueblo de la alianza.

En tercer lugar, nuestra oración es canto de la humanidad. Las palabras de María expresan una gracia y experiencia universal: Dios acoge a los pequeños y visita a los que no tienen amigos ni visitas en la tierra. Por eso, entre las notas de este canto viene a escucharse la palabra de todos los que exaltan la grandeza, la presencia salvadora y el poder transformador de Dios en nuestra historia. Las palabras del Magnificat recogen la esperanza del gran cambio social, expresan el sentido del anhelo que subyace en gran parte de las religiones de los pueblos: un día acabarán las injusticias, cesará la imposición, se romperán los yugos de aquellos que dominan y esclavizan a los hombres… Eso que los pueblos tantas veces han soñado y han buscado es lo que canta María como profetisa de Dios y pregonera de la nueva humanidad reconciliada.

Nosotros, los cristianos, asumimos el canto de María como oración privilegiada y lo entendemos a partir de Jesucristo. En los versos del Magnificat se anuda, en visión paradigmática, el camino de la historia y el sentido de la creación de Dios que es nuestra tierra. Por eso importa precisar su contenido y estudiarlo con detenimiento.

Las reflexiones que ahora siguen se dividen en dos partes. La primera es un sencillo comentario general que realizamos dividiendo el texto desde sus sujetos actuantes: trataremos del gesto de María (1,46-47), de la acción liberadora de Dios (1,48-55) y de la forma en que los pueblos le responden (1,48b). La segunda parte, de carácter técnico-exegético, analiza el sentido de los dos primeros versos de María que engrandece al Señor con las palabras de su canto. Más adelante, al pasar de la oración al evangelio de María (cap. 4) volveremos a ocuparnos del Magnificat; entonces mostraremos el sentido de la acción de Dios que invierte con su gracia poderosa las actuales condiciones (políticas, sociales) de la historia.

Oración de las mamás en tiempo de lactancia

Oración de las mujeres para pedir la salud

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